XI Congreso de Arquitectos en plaza Huamanmarca de Huancayo
Al visitar los espacios públicos de nuestro país, comprobamos hechos contraproducentes: escasa y a la vez desaprovechada inversión económica, banalización de su función, expresión y significado, así como descuido o ausencia total en su gestión y mantenimiento.
El Colegio de Arquitectos del Perú (CAP) en su preocupación por esta problemática, abordará la “Ciudad y espacios públicos en el escenario contemporáneo” como tema central de su XI Congreso Nacional a realizarse del 16 al 18 de septiembre.
Como parte del programa el CAP-Junín, encargado de la realización, convocó a un concurso nacional para el diseño de un espacio público efímero en
El espacio efímero ha cobrado especial importancia en las dos últimas décadas, sin embargo las mejores realizaciones han ocurrido no en espacios públicos, sino en los privados.
La calidad del efímero puede medirse como una relación inversamente proporcional entre la cantidad de inversión y la calidad de los efectos y resultados conseguidos, apelando al uso inteligente y experimental de la tecnología, logrando eficiencia en el montaje-desmontaje, así como en la recuperación significativa de los materiales empleados. La arquitectura efímera apunta a la percepción y el impacto e interacción con el público.
El proyecto realizado tuvo como Primer puesto a los arquitectos Miguel Vidal Valladolid, Gino León Gutiérrez, e integrando el equipo técnico Carlos Zenobio y Franz Capcha. El desarrollo del proyecto ha sufrido algunos reajustes finales para su ejecución, que no difieren sustantivamente de la propuesta.
La huanca
El primer componente
evoca la “huanca”, elemento prehispánico representado originalmente por una piedra monolítica emplazada en un lugar significativo que representaba la divinidad, la ocupación del sitio y la fecundidad, y que la tradición sitúa como origen y razón para la fundación hispana de la ciudad de Huancayo.
En el proyecto se propone un gran recinto en medio de la plaza, formado por tres
superficies de espejos y una cobertura semitranslúcida. A este recinto le acompañan un ecran (que sirve para proyectar en la noche, audiovisuales de las instituciones culturales y ambientalistas que exponen), y dos torres de la misma altura, ensambladas con cajas de cerveza. A ellos se superpone también la idea del “mate burilado”, receptáculo exterior de una historia contada con imágenes proyectadas o descritas en paneles, en las superficies que conforman la base de las torres y el ecran.
Técnicamente, las torres están construidas con cajas de cervezas apiladas (evocan el sentido socializador que la bebida tiene en los rituales festivos andinos: matrimonios,
bautizos, fiestas patronales, etc.), que portan un sistema de iluminación. Las superficies a la altura del observador poseen un zócalo para láminas de exhibición.
El recinto revestido de espejos multiplica al infinito la imagen de los visitantes, creando la s
ensación de movimiento, multitud y festividad. En medio de la estructura metálica de los espejos se colocarán reflectores dirigidos hacia arriba, los cuales generarán durante la noche un “volumen lumínico” hacia el cielo. Internamente este recinto servirá para encuestar a los visitantes sobre su conc
epto, opinión y expectativas respecto al espacio público en su ciudad.
Tótem-luminarias.
El segundo componente rememora poéticamente la feria dominical huancaína, utilizando ocho lámparas “tótem”, todos como prismas que se convierten en grandes luminarias nocturnas. Estas tótem-luminarias, servirán de soporte para exhibir láminas que testimonian el trabajo y los logros de distintas organizaciones que en el Perú están realizando por la mejora del espacio público, del medio ambiente, de la ciudad y de su patrimonio histórico monumental. Acompañando a estas luminarias se ha dispuesto de módulos de información ensamblada con cajas de cerveza pintadas, siendo del mismo material la evocación de bancas que completan ocho unidades en la plaza.
El proyecto se propone interactuar con la gente,
y entender el espacio público desde la memoria colectiva, a través del significado que emana de la cultura del lugar, y del uso cotidiano que le da la gente que lo habita. La propuesta transforma temporalmente el espacio, cambiando de forma y percepción como lo hace la experiencia del habitar en el espacio público. Esta es una arquitectura “ritual” que se instala en la memoria y en el alma de la gente.
Proyectistas:
Arq. Miguel Angel Vidal Valladolid: Arquitecto egresado de
Mag. Arq. Gino A. León Gutiérrez: Arquitecto egresado de




